La UX de los espacios

15 febrero, 2017 Sin categoría 1 Comment

La UX de los espacios

Ya lo tenemos muy claro: la tecnología está por todo lado y esto va a más. Interne de las cosas, big data, robótica, impresión 3D, internet y las redes sociales… todo esto nos está invadiendo y sin pedir permiso. Tenemos la sensación concreta que todo está cambiando y a veces nos sentimos amenazados por no saber tener el paso y ser excluidos de esta gran revolución. Nos hablan de maravillas, vemos y experimentamos avances increíbles, pero no siempre percibimos todo esto como algo cercano y realmente integrado con nuestro ser. En el fondo las vemos como cosas raras que utilizamos sin entender exactamente como van.
Por otro lado, en el mundo del diseño ya sabemos que una de nuestras tareas es mejorar la experiencia del usuario (UX) para que pueda acceder a los beneficios de la tecnología de forma fácil, intuitiva y directa. Este concepto de la UX es algo que, de alguna forma, siempre estuvo presente en la praxis de proyectos, pero es con el diseño digital que empezó a tener una dignidad propia y hasta se puso de “moda”. Ahora por todo lado hay cursos y master de UX y todas las empresas demandan estudios de usabilidad para que sus productos digitales (páginas web, interfaces de mando, interacciones on-line, aplicaciones, etc.) se puedan utilizar sin dificultad y que sean accesibles para todos (o casi). Obviamente, esto implica una reflexión muy importante sobre el lenguaje visual que tiene que ser “user friendly” de la misma forma que las funciones y los recorridos. Por esto la evolución de los códigos gráficos es en constante ebullición y no para de sorprendernos.
Hasta aquí todo bien, pero ¿qué pasa con la relación entre tecnología y espacios? ¿podemos pensar que el concepto de UX es relevante también en las aplicaciones ambientales? Está claro que la arquitectura y el interiorismo ya tienen en su ADN luna idea precisa de cómo facilitar la percepción y el uso de sus espacios, pero ¿a la hora de introducir elementos tecnológicos sabemos cómo modificar nuestro lenguaje para que todo sea integrado, “user friendly” y agradable?
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Desafortunadamente creo que aquí tenemos mucho que hacer… hasta ahora las tendencias son bastantes claras y extremas: por un lado, se crean proyectos en los que la tecnología es el foco y transforma todo en el lenguaje “electrónico” (superficies lisas, leds, curvas brillantes, etc.) y por otro, se intenta mimetizar (esconder) los aparatos para que parezca que nada ha cambiado o que todo sea reconocible y cierto (pienso en la domótica donde el gran valor está en el “está pero no se ve” o en la “humanización” de los robots). Aparentemente, este segundo acercamiento es mucho más amigable que el primero, pero no deja de ser una mistificación a veces un poco torpe. Desde mi punto de vista, hay un tercer camino donde la tecnología puede tener su propio lenguaje que valorice sin traicionar su naturaleza específica y que, al mismo tiempo, se acercarse “amablemente” a sus usuarios. Este “tercer camino” puede concretarse con extrema facilidad en los puntos donde una marca se encuentra con sus consumidores (analógicos o virtuales que sean).
Hoy en día el debate sobre la función de las tiendas físicas es muy animado y muchos sostienen que muy pronto serán canibalizadas por los canales digitales… La historia reciente nos enseña que la experiencia real sigue siendo un factor imprescindible para el género humano y que la fisicidad siempre será parte importante de las experiencias de la vida. Por lo tanto, si queremos ser parte de esta transformación, tendremos que construir lenguajes que sepan integrar estos dos extremos (virtual y analógico) pasando por el “puente” de una inteligente y emocionante usabilidad de los espacios.